It’s not easy facin’ up when your whole world is black…

Los gatos son animales definitivamente enigmáticos e interesantes, tienen múltiples comportamientos que difícilmente comprendemos. Y precisamente una de las actitudes más curiosas de los gatos es que rechinan los dientes cuando ven un pájaro a través de la ventana.
 
A esto se le conoce como "actividad en el vacío". El gato realiza su altamente especializado mordisco mortal, como si tuviera al infortunado pájaro entre sus mandíbulas. Una cuidadosa observación de la forma en que el gato mata a su presa revela que hay un peculiar movimiento de la mandíbula, que usa para dar muerte casi instantáneamente. Eso es importante para un felino predador porque hasta la más tímida de las presas puede escaparse cuando la agarran y es de vital importancia para el gato correr el menor riesgo posible de lastimarse con el pico agudo de un pájaro o con los poderosos dientes de un roedor. Así que no puede perder el tiempo.
 
Después del ataque inicial, en el cual la presa es atrapada por la fuertes uñas de las patas delanteras, el gato clava rápidamente sus largos caninos apuntando a la nuca. Con un rápido movimiento de las mandíbulas, clava los caninos en el cuello, deslizándolos entre las vértebras para romper la espina dorsal.
 
Ese mordisco mortal incapacita de inmediato a la presa y una representación de ese movimiento especial es lo que realiza el frustrado gato que mira por la ventana, incapaz de controlarse ante la provocadora visión del jugoso pajarito que está afuera.
 
Ese mordisco mortal es guiado por la hendidura del contorno del cuerpo de la víctima, la hendidura que se produce en donde el cuerpo de une con la cabeza, tanto en los pequeños pájaros como en los roedores pequeños. Algunas presas han desarrollado una táctica defensiva, por la cual se acurrucan para ocultar esa hendidura, y hacer de esa manera, que el gato falle en su blanco. Si la treta funciona, el gato morderá a su víctima en una parte del cuerpo que no le causará la muerte, y en raras ocasiones, la presa herida podrá escapar si el gato afloja las mandíbulas por un momento, creyendo que ya dio su mordisco mortal.
 
Como vemos, el gato nunca pierde su instinto depredador por completo, sólo que no termina la escena de cacería. Es por esta razón que rechina los dientes de esa manera tan curiosa para quienes lo vemos.
 
Fuente: "Guía para comprender a los gatos" MORRIS, Desmond
 
~.~.~
 
No sé si esto resulte relevante, pero es algo que en un momento dado nos intrigaba mucho a Rossell y a mi, y luego que tuve a Bicho también me parecía peculiar. Ahora que lo he leído con mayor explicación lo comparto, porque es otra de esas razones extrañas por las que adoro a los gatos. Es como tener un tigre en miniatura en tu casa, y no cualquier tigre, uno que te quiere, se te restriega y, si no se siente muy indiferente, te procurará algo de su cotizado cariño.
 
Cats Rule!!
 
~.~.~
 
By the by, y como no tengo nada mejor que hacer, subiré un texto que acabo de terminar. Las clases de Redes y Sistemas de Información se hacen largas… y con acceso a Internet puedo ponerme a hacer muchas cosillas. Esto es un sueño que tuve una noche tras haber "sido obligada" por Joe a ver por primera vez "El Bueno, el Malo y el Feo". El protagonista no es un personaje mío, sino que es un personaje original de Joe (http://el-ronin.spaces.live.com/), creado para el juego de rol "Werewolf: The Apocalypse" perteneciente a la serie del Old World of Darkness del estudio White Wolf. Los demás personajes supongo que se puede decir que son míos, aunque son producto de mi mente subconsciente en una noche de domingo. Y como notarán, no tiene final… no sé porqué, es que no soñé el final. Tal vez luego lo escriba, pero sinceramente no tengo la menor intención de hacerlo. Raramente termino cualquier cosa que escribo.
 
~.~.~
  
 

Septiembre 4, 2006

 

Remo Kamaitachi –nombre peculiar para un chico así en un lugar como ése-, tras haber caminado lo que parecían miles de kilómetros cruzando el ardiente desierto, dejó caer su agotado cuerpo a la sombra de un árbol seco que marcaba los límites del pueblo.

Relamió sus ampollados labios con una lengua seca e hinchada, y mientras recuperaba sus fuerzas recorrió con la mirada el área circundante. Siempre, no importando las circunstancias, hay que tener una absoluta consciencia del entorno. Al menos él creía que era esa una de las cosas que lo habían mantenido con vida hasta ahora.

 

            El Sol aún seguía alto en el cielo, faltaban muchas horas para el anochecer, pero Remo sonrió agradecido. “Por fortuna nos recuperamos rápido. Gaia proveerá”.

Cayó en una inconsciencia pesada y profunda, dando oportunidad a su cuerpo de regenerarse gracias a sus características únicas.

 

~ … ~

 

            Un sonido lo despertó. Su mente tardó un segundo en asimilar su situación. Sintió su cuerpo débil, pero al menos ya no estaba moribundo. De esforzarse mucho podría moverse. El sonido se repitió.

            Coyotes.

Remo consiguió levantar la comisura derecha en el asomo de una sonrisa. ¿Se acercarían? Tal vez su olor los ahuyentaría. Pero… ¿y si lo detectaban tan débil? Los últimos rayos del sol daban una ambientación tétrica a la situación.

 

Ahora un ruido más cercano llamó su atención en dirección al pueblo: botas triturando gravilla. Alcanzó a ver tres figuras aproximándose, como en un cuento, siluetas recortándose contra la luz mortecina del sol que se retiraba.

            Pero algo no era normal.

Dos de las figuras eran hombres comunes y corrientes, cada uno a un lado, ataviados con pantalones vaqueros, botas, sombreros y pistoleras.

Era la figura entre ellos la que preocupó a Remo.

 

La figura humanoide se acercaba caminando majestuosamente. Las almohadillas en las patas inferiores le permitían un andar más sigiloso que el de sus acompañantes, pero la gravilla cedía de todos modos ante su titánica mole. Un cuerpo robusto, tan grande como un oso, pero recubierto por un pelaje blancuzco-amarillento, superaba evidentemente a los hombres –cuya complexión no era despreciable ni mucho menos-. Las enormes garras colgaban a la altura del cinturón, como preparándose a desenfundar el revólver resguardado en una pistolera de cuero curtido, la única prenda obvia en aquel cuerpo sobrenatural.

            Un sonido ahogado murió en la garganta de Remo. Puntos negros empezaron a cubrir su campo de visión, y el vértigo lo lanzó de nueva cuenta a la inconsciencia.

“No.”

 

~ … ~

 

Una sensación nueva, fresca y dulce inundó los sentidos de Remo y lo despertó de nuevo. Sólo cuando percibió que lo que comenzaba a llenar sus pulmones era líquido y no aire se estremeció y comenzó a pelear.

            La presión en la parte posterior de su cabeza cedió, permitiéndole incorporarse. Sus pulmones doloridos se bebieron el aire como néctar, y el cabello húmedo se le pegó al rostro.

         Bienvenido, Jinete de Hierro.

 

            Remo se supo firmemente sujeto entonces. Los dos hombres que había visto antes le tenían tomado cada uno por un brazo.

 

Pero la voz que lo había saludado no había venido de ninguno de ellos. Finalmente posó sus pies en el suelo y consiguió cargar su propio peso. Los hombres no lo dejaron ir.

 

Le dieron la vuelta, y una vez que su visión se hubo aclarado (más o menos al mismo tiempo que su garganta) sus ojos se enfrentaron con un torso enorme y peludo. Levantó lentamente la mirada, y finalmente se topó con el rostro de la criatura: una enorme cabeza canina coronada por orejas puntiagudas y erguidas, a una de las cuales le faltaba un pedazo, como del tamaño de una mordida humana. Aún a través del espeso pelaje níveo el tejido rosado de cicatrices varias era visible. Uno de los ojos, el izquierdo, estaba cubierto por un parche oscuro que Remo no había notado a la distancia. El otro ojo era de un penetrante color ámbar y lo estudiaba con interés.

 

Tras un momento que a Remo se le antojó eterno, una enorme garra se lanzó hacia su rostro. Al estar sujeto se preparó para recibir el golpe… que nunca llegó. En cambio la garra se posó en torno a su garganta y mandíbula y lo revisó como un animal.

         Te me figuras familiar, Forastero… pero ahora bien, estamos tan solos que cualquiera que venga parece familiar.

 

Remo apretó los dientes, aún muy desconcertado para responder, cuando el culatazo conectó con sus costillas.

         El jefe está hablándote, mejor respóndele. Seguro no lo quieres ver enojado.

Una luz cegadora opacó su mirada, se dobló sobre si mismo preguntándose si algo se habría roto. Lo único que le impidió caer fue que los hombres seguían sujetándole. El que no lo había golpeado se reía.

 

El enorme licántropo siguió mirándolo con atención, y cuando Remo pudo ponerse de pie nuevamente pareció asentir satisfecho.

         Te vimos llegar ayer por la tarde. Estuvimos esperando que mostraras respeto por nuestras leyes y vinieras a saludar.

         Y nunca viniste. – Agregó otro de los hombres, y luego le mostró una radiante sonrisa plagada por dientes de oro. – Así que tuvimos que ir por ti.

 

Finalmente Remo se sintió recuperado como para pronunciar algunas palabras.

         Soy… Remo Kamaitachi. Philodox de los Glass Walkers. Perdone la… impertinencia, me hallaba muy débil.

Silencio.

         Llévenselo. – El hombre lobo comenzó a alejarse, y Remo fue arrastrado a algún otro lugar.

 

~ … ~

 

Por tercera vez recuperó la consciencia; la situación estaba sintiéndose repetitiva. Esta vez se encontraba recostado en lo que parecía un sucio y viejo granero. Una luz muy tenue, luz de luna, se filtraba entre las tablas. Su cuerpo agradecido había descansado en una breve cama de paja, y a su alcance había un tarro metálico lleno de agua fresca.

Bebió con avidez, y entonces su olfato le reveló la presencia de comida, justo a su alcance. Un buen plato con guisado de carne, un par de mazorcas tiernas y varias hogazas de pan. Por supuesto que ya todo estaba frío, pero comió ciertamente agradecido.

            Se acercó a comprobar el estado de la puerta; cerrada y asegurada por fuera con cadenas y un candado resistente. Tal vez intentándolo podría echarla abajo, pero le parecía una descortesía, especialmente luego de haberles visto tan decepcionados por su previo comportamiento.

“Claro que decir ‘lo siento, estaba medio muerto’ no hubiera bastado para esos tipos. Algunas personas no quedan satisfechas con nada.”

Sonrió, lo cual le dolió un instante debido a sus agrietados labios, pero estaba seguro que con un poco más de descanso bastaría para recuperarse del todo. Por lo tanto se acostó de nueva cuenta y durmió. Esta vez, al menos, fue de manera voluntaria.

 

~ … ~

El canto inconfundible de un gallo. Remo abrió los ojos y comenzó a desperezarse. Minutos después la puerta se abría, y las tres conocidas figuras entraban. La diferencia era que esta vez el jefe se presentaba de forma menos amenazadora. Ahora era un hombre, bastante alto, conservando aquel ojo dorado, de cabello rubio y piel bastante tostada por el sol. El parche y la pistolera seguían en su lugar, acompañados esta vez por ropas.

         Tenemos que hablar. – fueron sus primeras palabras.

Dio alguna señal porque los otros dos se retiraron y cerraron la puerta tras de si.

El rubio se sentó en una paca de heno frente a Remo y lo miró. Luego comenzó a liarse un cigarrillo con expresión apesadumbrada.

         Soy Blank-Eye-Shot. – No agregó nada más a su presentación, pero Remo hubiera apostado lo que fuera a que el tío no estaba en buenos términos con nadie… probablemente ni siquiera consigo mismo.

         Un placer.- dijo Remo más por compromiso que por otra cosa. El otro lo notó y lo miró con sorna.

         Te tengo malas noticias, chico. Pero primero dime, ¿te gustó la comida?

Un cambio un poco drástico de tema.

         Uhm, si, eso creo.

         En este lugar tenemos una costumbre. Cuando un Forastero la caga dejamos que se ahorque solo.

         ¿Perdón?

         El que seas Philodox deberá ayudarte más. Por supuesto que al final todo queda en manos del Juez, y ese soy yo. Pero básicamente tú te inculpas solo. ¡Chicos!

 

Los dos hombres entraron y tomaron nuevamente a Remo uno por cada brazo; éste no opuso resistencia pese a que ahora si estaba muy confundido.

         Es hora.

El tipo del culatazo sonrió y pareció emocionado.

 

Remo no supo como, pero en el siguiente momento se encontraban al borde del pueblo –el cual, empezaba a sospechar, estaba deshabitado salvo por sus amigos- junto al raquítico árbol que le diera sombra el día anterior. La novedad era la soga colgando de la rama más resistente. Un cadalso en miniatura, construido por varias tablas endebles estaba al pie de la soga.

            De alguna manera Remo se vio de pie en aquel cadalso. Su amigo de dientes dorados colocó la soga en su cuello. Blank-Eye-Shot permanecía de pie ante ellos, mirándolos con frío interés.

         ¿Qué es esto? ¿Por qué hacen esto?

         Remo Kamaitachi, Philodox de los Glass Walkers, por haber invadido territorio ajeno sin presentarte, eres condenado a morir en la horca. ¿Cómo te declaras?

En el instante en que iba a responder perdió el apoyo dado por los dos truhanes, su cuello en la horca, manos atadas y aquella estructura a punto de colapsarse bajo sus pies.

         Yo…

         Calla.- demandó el rubio con voz autoritaria.- Si tu corazón es ligero y libre de culpas, no cederá, pero al final todos caen bajo el peso de su culpa y sus corazones traicioneros.

 

El rubio y los otros dos hombres se dieron la vuelta y se internaron en el pueblo, dejando a Remo en tan precaria situación, y fue ahí cuando comprendió que Blank-Eye-Shot seguramente estaba loco y venía haciendo esto por un tiempo.

 

 

=finis=

Agosto 5, 2006 2:36 pm

 

~.~.~

 

Y ya saben, comenten, sus comentarios son sumamente apreciados! ^_^

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8 Respuestas a “It’s not easy facin’ up when your whole world is black…

  1. Nononono.
    Lo que hacen los gatos cuando ven un pájaro en la ventana es transmitirle su odio POR CLAVE MORSE!
    Duh!
    Yo pensaba que era bien obvio!

  2. Odio por clave morse? Eso si nunca lo había pensado.
     
    Pero los gatos son demasiado huevones y están muy ocupados como para aprender clave morse!
     
    Por cierto, perdón si la historia quedó muy espaciada, la copié y pegué directamente de Word y no sé porqué quedó así.

  3. QUERIDA CLARICE:
     
     
    Una historia interesante con una forma de escribir unica. Si la historia fue un sueño seria interesante tambien conocer su interpretacion o significado no te parece? El comentario cientifico acerca de los felinos es muy ilustrativo, es obvio que en tu afan cientifico nunca perderias tu tiempo pensando en claves morse. 

  4. .-.. . -.-. – . .-.   … .   .-.. .-   -.-. — — .
    Hoy aprendí un poquito de clave morse.
    Y despejé mi eterna duda: cómo se espacea en morse.
    Muy interesante.
    Perderías tu tiempo en esto?
    Yo lo haría.
    La curiosidad mató al gato, pero antes de hacerlo, lo hizo un animal muy feliz.
     

  5.  
    Debo hacer un comentario muy importante, ningún animal en el mundo entero tiene la capacidad de odiar, el odio es un sentimiento que solo desarrollamos los seres humanos porque se supone que tenemos raciocinio?, sentimientos?. alma? y capacidad para decidir a quien amamos y a quien odiamos, enamorarse es fácil, amar no!! odiar es…… una pérdida de tiempo y es desgastante.
     
    Los animales tienen instintos y en base a éstos actúan.  Muy interesante tu cátedra sobre la conducta de los gatos, me gustó mucho, aunque los gatos no me atraen mucho, debo reconocer que son sorprendentes, ellos adoptan a los seres humanos y no al revés, son adaptables y afectuosos cuando quieren y con quienes ellos quieran, debo confesar que navegando aqui y alla me encontre con este espacio y me sedujo, te felicito, Neko Kain, tienes una manera de escribir que atrapa, me cautivaste y soy tu admirador, para servirte en lo que gustes,
     
    Mr. G. H, Jr.

  6. Jajaja, yo dije que los GATOS probablemente no tendrían mucho interés en aprender clave morse, pero aparentemente no todos.
     
    Y que no se contradice lo del afán científico? Es decir, si tengo afán científico -llamémosle más bien afán por aprender- supongo que aprender el porqué del movimiento de las quijadas de los gatos cuando acechan es igualmente ilustrativo que aprender a espaciar en clave morse. Yo aprendería lo que fuera, porque sólo así me siento viva y completa: cuando aprendo.
     
    ¡Bienvenido Mr. G.H. Jr.! Pase y deje un poco de la felicidad que lleva consigo.Lo de la capacidad de los animales para odiar, yo tampoco lo creo, estoy de acuerdo en su comportamiento instintivo, el comentario de Rossell era mas bien con intenciones jocosas.
     
    Agradezco los comentarios y observaciones, y ciertamente agradezco que se haya tomado la molestia de dejar un comentario por aquí. ^_^
     
    Escribo ocasionalmente en ratos de ocio, pero rara vez termino mis historias, eso es lo malo, pero tengo bastantes. Espero una vez que me alivie un poco de la carga de trabajo poder subir alguna nueva historia.
     

  7. Iba a poner un comentario simpático, sarcástico y picante, pero la estupidez de la gente que no comprende el evidente humorismo de un gato aprendiendo clave morse me pone de malas.

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